Regalarte un instante cada día

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Cuando por la mañana todos duermen, en el silencio de la casa me levanto, me pongo unas mallas i una camiseta y me voy a la “sala” de yoga, me siento sobre la esterilla ya preparada y me regalo sentirme durante una hora.

Es fácil caer en la idea del yoga que ahora está tan de moda, parece que se ha convertido en una práctica para adelgazar, para demostrar lo flexible que eres y qué piruetas puedes hacer, parece que se ha convertido en algo sólo físico, en una práctica para estar en forma y ser más saludable…

Pero el yoga poco tiene que ver con una idea, una expectativa o una competición. Es un espacio y un tiempo para ti, para estar en tu cuerpo, tan olvidado.

Un momento para respirarte, para vivirte, para volver al cuerpo que todo el día hace, se mueva, va y viene, con el que tocas, con el que das, y sentir que es tu cuerpo. Para reconocer que el alma que lo habita eres tu, y que los pensamientos que alborotan en la mente, que parece que deciden, que condicionan y limitan o que liberan y expanden los creas tu.

Es el momento de conectar con tu ritmo interno, el verdadero. Porque en ese momento, tu momento, no tienes que demostrar nada a nadie, no tienes que ser diferente: ni más elástica, ni más flexible, ni llegar más lejos o más abajo,  ni aguantar más ni menos, es el instante del día que eres tu misma sin juicio, sin expectativa, sintiendo quien eres sin más.Por que es un momento para dejar de mal tratarnos queriendo ser diferentes de cuerpo y de mente, queriendo ser mejor, ser más o ser menos…

Cuando te regalas este instante es para amarte siendo quien eres, estando donde estás, regalarte un momento para ti, un lugar donde practicar el amor por ti misma, escuchar qué necesitas y respetarte. A través del movimiento, a través de la respiración, de la técnica milenaria que es el yoga permite que entres en contacto con lo que necesitas de verdad, con el ritmo de verdad que fluye en ese momento en ti.

Y sí, es posible que adelgaces, estés más sano, acabes siendo más flexible (de cuerpo y de mente) seas más fuerte, etc.. Pero eso forma parte del proceso de aceptarse y amarse,  pero no es el objetivo.

Por que cuando pones un objetivo entonces ya no lo haces por ti, lo haces para conseguir algo, para llegar a un lugar y entonces ya no haces yoga, haces otra cosa. Es importante hacerlo por que sientas que te mereces un espacio y tiempo para ti, que simplemente quieres estar contigo misma y reconocerte en ti, y amarte tal cual, y escucharte y respetarte por el placer de estar contigo.

Recuerdo que mi maestra de yoga me preguntó una vez después de una conversación sobre enfermedades y estilo de vida actual…
Ah! Pero tu haces yoga para estar más sana?
Pensé… sí, no?
Ella me contestó: Sigue practicando.

Después de un tiempo entiendo sus palabras… el Yoga no pretende nada, no pretende que seas diferente, más delgada, más sana, más guapa, más flexible. Eso sucede cuando practicas Yoga pero no es la finalidad porque en Yoga no hay objetivo.
El Yoga pretende que seas, simplemente que seas tu, y que conectes con ese ser que eres. Y que te reconozcas en tu ser, que te sientas en tu cuerpo, en tu mente y en tu alma. Nada más. Y sí es una técnica que tiene unas instrucciones y unas posturas y respiraciones que te ayudan a sentirte. Sin máscaras, sin escudos, sin protección, sin miedos, sin expectativas. Nada más.

Mañana me levantaré más motiva recordando en cada segundo de la práctica que es un instante para mi, un regalo para mi, por que me lo merezco, porque me gusta estar conmigo misma y es mi momento del día.

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