miedo a morir…

photo by jordiDu

Tengo un amigo, muy amigo, que hace poco se le murió su padre, tengo otro amigo que a su padre le han diagnosticado cáncer…  tengo un familiar que está en manos de los médicos viendo qué y cómo…                                                         y no sé gestionar lo que siento al respecto.

Hace poco he sabido, a raíz de hacer sesiones de renacimiento, que mi nacimiento fue una lucha entre la vida y la muerte y he vivido con esa pulsión de muerte escondida en mi inconsciente. 

Ahora sé que tengo miedo a morir.

Es un miedo irracional, porque mentalmente entiendo que la muerte es un tránsito, yo creo que hay algo más después de  la muerte, y no es algo a lo que tengamos que tener miedo, lo sé porque lo siento. Pero ahí está, el miedo, enraizado en mi inconsciente dando señales…
señales claras como que no me gustan los hospitales, nada, no voy a los tanatorios ni entierros si puedo evitarlo, cuando alguien me dice de alguien que está enfermo (grave) me entra una risa floja, histérica, incontrolable…  o señales sutiles como la sensación que me acompaña de que me falta el tiempo, siempre tengo prisa por hacer, por vivir… por ser. O la sensación de que nunca estoy lo suficientemente preparada, para nacer (provocaron mi nacimiento 21 días tarde de la fecha prevista), para trabajar “en serio”, he estudiado dos carreras y empezado dos más (que no las he acabado, ni pretendo), preparada para la conversación pendiente con mi madre sobre “nosotras”, en el fondo, preparada para “morir”…

Vivir el presente me ayuda, pero cuando alguien cercano está en contacto con la muerte, me encojo, me escondo en mi caparazón cual caracol.

No me juzgo, soy así, eso me permite vivir la vida exprimiéndola pero también con temor a un final, es cuestión de encontrar el equilibrio para que desde allí pueda poner luz a ese miedo, que en el fondo es culpa, todavía no sé a qué.

Soy Carlota Sala Rabassa, la maternidad supuso una revolución en mí y en mi familia. Desde que llegó mi primer hijo, nuestra vida empezó un nuevo camino. Soy madre de cuatro niños maravillosos, de 13, 11, 8 y 3 años, ellos son el motor del cambio y del retorno a la vida consciente. Vivimos en medio de la naturaleza y mis hijos no van a la escuela. Soy practicante de Yoga y de la vida, tallersita y conferenciante sobre educación consciente.

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