AUNQUE LLUEVA…

Llegamos a la educación en casa por casualidad, no hubo un momento en que decidimos no escolarizar o desescolarizar o educar en casa… cuando vinimos a vivir a Bojons no había ningun proyecto de educación libre cerca así que asumimos, muy naturalemente, que los niños se quedaban en casa con nosotros… provisionalmente.
Esto nos permitió aprender mucho sobre nuestros hijos, responsabilizarnos verdaderamente de su educación a todos los niveles, y un día entendimos que ellos no neceistaban ir a la escuela o a un proyecto… ellos estaban mejor con nosotros, en casa.
Ahora estamos inmersos en el mar de dudas, Ot cumple 6 años y “le tocaría” empezar primaria… Tenemos claro que él no lo necesita, ir al cole, pero sí tiene necesidades que quizas no estamos atendiendo. Tenemos tres hijos, el más pequeños un bebé, con necesidades muy diferentes, Aran y Auró estan muy bien siguiendo el ritmo de Bojons pero Ot empieza a demanadar alto y claro estar con más niños, de su edad o mayores y aquí flaqueamos… Vivir en Bojons es un sueño hecho realidad, vivimos en el paraiso de la Paz y la tranquilidad, en el lugar donde todo es posible y donde los sueños se gestan en libertad, donde el silencio es compañero diario y la energía de la naturaleza nos recarga el alma, donde los ciclos nos marcan el latir del corazón y nos ayuda a estar en contacto íntimo con nuestro Ser interior…
pero no hay niños!

Qué priorizamos?

A veces estamos muy tentados de escolarizar por este y otros motivos… pero en días como hoy tengo claro que la escuela es para los padres no para los niños.

La libertad y el amor, como ingredientes de un pastel, es lo que necesitan los niños para ser felices y en dias como hoy lo siento tan fuerte en mi interior…
Hoy solo he seguido a los niños, en todos los sentidos, paso tras paso lo que ellos sentían hacer, ver, aprender, experimentar, probar…
Hoy no tengo dudas, se quedan en casa…. ya buscaremos más niños con quien compartir este quehacer diario.

Soy Carlota Sala Rabassa, la maternidad supuso una revolución en mí y en mi familia. Desde que llegó mi primer hijo, nuestra vida empezó un nuevo camino. Soy madre de cuatro niños maravillosos, de 13, 11, 8 y 3 años, ellos son el motor del cambio y del retorno a la vida consciente. Vivimos en medio de la naturaleza y mis hijos no van a la escuela. Soy practicante de Yoga y de la vida, tallersita y conferenciante sobre educación consciente.

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