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Habituándome a la Plenitud

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Es fácil caer en la insatisfacción constante o en posponer la felicidad a cuando tenga, cuando pueda hacer, cuando sea así o asá… Y sabemos que al final ésta nunca llega…
Observo con la facilidad que me sucede, por ejemplo, cuando no hago el paseo matutino me enfado y pienso yo estaría mejor si lo hiciera aunque fuera con los niños, un ratito corto… Cuando lo hago con los niños pienso yo estaría mejor si lo hiciera sola, sin distracciones y siguiendo mi ritmo, cuando lo hago sola pienso yo estaría mejor cuando si lo hiciese sin Riu porque me pesa mucho y no puedo ir tan lejos como querría y estoy pendiente que se duerma… Cuando lo hago sin Riu pienso yo estaría mejor si el camino fuera más plano porque podría hacer meditación andando… Y así en bucle…
Siempre con excusas para no sentir la plenitud del momento…
Y porque? Por que no estamos acostumbradas a sentir la plenitud y nos hemos habituado a sentir la insatisfacción y nuestra mente y nuestro cuerpo, tan obedientes a los hábitos, nos ayudan a perpeturala con pensamientos y sensaciones que la alimentan.
Pero yo digo Basta! Y en cuanto siento y pienso que la situación podría ser mejor si… Me acuerdo de Lluís y me digo: todo está bien, todo es perfecto! Y no desde la resignación… Busco en mi memoria la sensación de Plenitud, que todos guardamos por que, al menos una vez, lo hemos vivido, y me digo de verdad, con el corazón, esto es PERFECTO.
Aunque mi mente insista… Me lo repito tantas veces como sea necesario.
Sé mucho de sabotear los momento maravillosos en pro de momentos mejores y ahora que se avecinan curvas por que jordi empieza a trabajar en un proyecto intenso he decidido habituar a ami mente y cuerpo a la plenitud y soltar la insatisfacción.

Bebes y naturaleza

Tendemos a proteger a los bebes de la naturaleza porque los vemos frágiles e indefensos pero no olvidemos que es su medio natural más que una alfombra llena de estímulos por sus colores y texturas plásticas.
Riu me pide con su cuerpo que lo saque de la mochila cuando vamos por el bosque para ver, tocar, oler… Llevarlo en brazos es un regalo por ver cómo experimenta e interactúa, a su tierna edad, con el entorno.

Desde recién nacidos es necesario que los bebes interactúen con la naturaleza, la naturaleza ofrece estímulos infinitos y adecuados para saciar su sed sensorial, y nunca son demasiado… ni les estresa ni les excita… El cerebro del bebé va absorbiendo aquello que es capaz de integrar, ni más ni menos, son estímulos ricos pero que a la vez calman el sistema nervioso.

Recuerdo cuando vivía en Barcelona y mi hijo mayor era bebé, al caminar por la ciudad sentía claro que el ruido de una moto o un coche le sobresaltaba por no ser un sonido natural, su cerebro tenía que hacer un sobreesfuerzo para integrarlo, identificarlo, y adaptarse a él… en la naturaleza eso no sucede, el cerebro humano está preparado, es más, en su ADN están ya grabados estos sonidos como parte de un entorno seguro y cercano.

Todo este estímulo sensorial hace que, los bebés, empiecen a mover el cuerpo: siguiendo un pájaro con la vista mueven la cabeza, queriendo coger una hoja mueven el tronco, los brazos, los ojos… El desarrrollo motor de los bebés se desplega gracias a los estímulos que el entorno les proporciona, por eso es tan importante llevarlos en brazos en el bosque, la playa, el campo… cuando son chiquitos, ni en carro y poco en mochila o fulard, brazos, para que ellos puedan tocar, oler, desplazarse para seguir una mariposa, oler el árbol, tocar el tronco, rascar la tierra. También es importante ir siempre con una manta para estirarlos en el suelo, que puedan ver el movimiento de las hojas bajo un árbol, el Sol y su luz cambiando, desplazarse y girarse en un terreno con bultos, acercarles elementos naturales, piedras (que os hagan sentir seguras), palos, hojitas…

Cuando ya son más mayores y gatean, qué importante dejarlos en el suelo, que gateen, toquen, chupen, descubran…

Recuerdo todo ese aprendizaje en Moixaina, con mi segundo hijo, yo veía y sentía a mis hijos frágiles, que sólo los podría dejar en el suelo de casa, sobre su manta. Pero allí vi a bebés entrar en contacto con la naturaleza de forma extraordinaria, bebes que se arrastraban en un mantita acercándose al borde para tocar la hierba, comer hojitas, bebes pequeños pequeños con cara de felicidad viendo las hojas de los árboles moverse al son del viento, gateadores investigando la base de un árbol, agarrados a los troncos intentando chupar la corteza, recuerdo un bebéde corta edad subiendo y bajando de una rama bajita de un árbol con un equilibrio extraordinario, aun no caminaba pero ya trepaba… Constaté la fortaleza de los niñxs combinada con su suavidad, ya desde bebés.

Con Auró, viviendo ya en la naturaleza, fua así… paseos a diario con él en la mochila y en brazos, mantitas en cada llano que encontrábamos, en el jardín inmediato de casa, se relacionó mucho más con palitos y hojitas que con sonajeros. y en sus cacas encontraba restos de sus exploraciones. Recuerdo las siestas en la hamaca balanceándonos, sueños más relajadas, como recomiendan en los paises nórdicos, y en primavera y verano pasar casi todo el día fuera…

Ahora Riu me recuerda toda esa etapa, grabada en mi memoria con tanto cariño. Con Ot recuerdo sacarle de las manos las piedras y los palitos, llevarlo en brazos para que no gateara por la arena… y ahora todo lo contrario, con Riu observo cómo empieza a interactuar, cómo se desarrolla su curisoidad, cómo se relaja con la brisa, los olores del bosque, y cómo toca, e intenta coger lo que se va encontrando.

Volvemos, poco a poco, ahora con él, a pasar los días fuera y acabar el día con esa sensación de cansancio lleno, cansancio mezclado de plenitud, acabar el día con buen sabor de boca, de buen humor, con los músculos relajadamente cansados, con la tez dorada por el sol, entre silencios que auguran dormirse más temprano…

El desarrollo cerebral es mucho más rico en la naturaleza que en los espacios artificiales, su desarrrollo motor y estimulación sensorial son mucho más amplios en ella, sin duda.

Y su desarrollo emocional, sus recuerdos y memoria se llenan de sensaciones y vivencias de amor, de confianza. Con colores, olores y sonidos que de mayores les transportarán a su infancia.

(Recomiendo el libro “Equilibrats i descalços” Angela J. Hanscom)

Rendirse a la vida

Por qué decidí parir en casa mi primer hijo (y todos los demás)?

Este post está escrito sin ánimo de convencer a nadie, explico, desde mi vivencia, el porqué nosotros lo hicimos. Siento que el dónde parir nace de un lugar muy íntimo, donde la mente y los argumentos pesan poco. La seguridad y la sensación de intimidad, claves en el parto fluido y natural, se apoyan en creencias profundas, que cada una tiene a raiz de vivencias, educación, información externa, etc. Yo abogo una vez más por ir a un lugar más profundo que las creencias y argumentos, donde la verdad de lo que necesitamos reside y se revela ante nosotras desde el silencio de la mente y las emociones. Una vez contactas con esa verdad tuya, única y verdadera, entonces puedes decidir desde el corazón y el sentir dónde dar a luz a tus hijxs.

Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo, buscado con mucha ilusión y encontrado “demasiado” rápido, no sabía que existía la opción de parir en casa. Ni nos lo planteamos antes ni durante la búsqueda… Sí recuerdo decirle a mi madre, de pequeñita, que no entendía porque se ponía anestesia justo al final del parto cuando ya salía (expulsivo), que era el momento que a mi me parecía más emocionante, sentir físicamente cómo el bebe sale de ti… Pero sin más…

Un día hablando con mi pareja, del hospital que nos tocaba, cómo sería, etc… le confesé que a mi me daba miedo el momento episiotomía, por mi historia con mi sexualidad, sentía que si no se hacía bien podría tener consecuencias que iban a dificultar más mi relación con mi sexualidad. Entonces, desde el miedo, empezamos a abrirnos a ver más opciones… Y por “casualidad” nos llegó un reportaje sobre partos  naturales, en hospital y en casa… y uau! Abrió la puerta a un mundo nuevo para nosotros, supimos que se podía parir en casa, cortocircuitamos un tiempo, nuestra mente, creencias, educación nos invadían la mente de miedos y dudas… Peró el miedo a una parto no respetado y sobretodo una episiotomía mal hecha pudo con todo ello. También he de reconocer que nunca he sido amante de los hospitales, no me siento segura, siento que entrego el poder, siempre he sentido que entras y pierdes capadidad de decisión, que te entregas a algo que, yo personalmente, no me fio al 100%. Esto tiene que ver con mi historia, con mis vivencias y mi manera de ser.

Nos informamos, leímos, fuimos a sitios y encontramos un lugar que nos dio la seguridad que necesitábamos, un centro de salud que acompañaba partos en casa con equipos de comadronas tituladas, formadas en Inglaterra para atender partos en casa. Este envolvente nos dio la seguridad, y todo lo que nos iban explicando y lo que ibamos viendo y sintiendo nos afinazaba en la decisión. Aun necesitabamos mucho envolvente para nuestra tranquilidad: estadísticas, argumentos científicos, experiencia, libros y titulos que sostuvieran el miedo y disiparan las dudas.

Comunicarlo a la familia no fue fácil, caras de desaprobación, comentarioes velados, y muchas preguntas de: estais seguros? Y sí lo estabamos y cada vez más. No sé si es porque nos colocamos en un lugar muy rígido para afianzar nuestra seguridad y no permitimos muchos comentarios ni que entraran los miedos de los demás, pero la familia confió en nuestra decisión, o no, pero la respetó. Mi madre, clave para mi, confió, supongo que tenía dudas y miedos, pero se los trabajó ella, nos dio su confianza y seguridad y eso, a mi, me ayudó mucho a seguir en la confianza.

Ahora con el tiempo veo y entreleo una confianza y seguridad que no nacía de los argumentos científicos, ni de las estadísticas, ni de los libros, había conectado con el sentir de lo que quería para mi parto y nacimiento de nuestro hijo, conecté con la fuerza del cuerpo, con la confianza en la vida y sobretodo conecté con lo que verdaderamente necesitabamos mi hijo y yo. Aunque a mi mente, mi entorno y a lo establecido le pereciera una locura.

Quería un parto verdaderamente respetado, natural y vivido en plenitud.

Seguimos con las visitas, seguimiento del embarazo y las reuniones con madres que habían parido en casa y explicaban su parto. Todo eso fue construyendo el camino hacia el final esperado. Hicimos preparación al parto natural, trabajamos con el cuerpo, poco para lo que ahora sé, pero suficiente para tomar conciencia del proceso del cuerpo. Leí un monton de libros que me ayudaron a empoderarme y reconocer al cuerpo cómo agente principal del proceso. Asumí que yo solo tenía que centrarme en la respiración para que mi mente no entorpeciera.

Y así fue que llegó el momento, era apta para parir en casa, ningun riesgo, ni señal de riesgo durante el embarazo y últimas semanas. Todo preparado, solo quedaba esperar y no mucho por que se adelantó un par de dias… primera contracción y ya supe que eso era el inicio. Jordi preparó el espacio, el entorno, reloj en mano contando contracciones, yo le había dicho que quería intimidad, que avisara a las comadronas lo más tarde posible, que confiaba en él y que yo me soltaba… y así fue, me solté, y él se creció. Un parto corto para ser primeriza, dicen… 8h desde la primera contracción de pre-parto. Mi objetivo era la respiración, observarla, seguir su ritmo, centrarme una y otra vez en ella… Saltándome las estadísticas de partos naturales, pasé casi todas las contracciones estirada en horizontal en la cama, yo me sentía bien acogiéndolas en esa postura, así que confié en mi cuerpo, solo al final de todo quise levantarme y irme al sofa…  Entre cama y sofá hubo momentos de lavabo, acompañada de Jordi, una llamada para preguntar si era normal y sí, todo fluia, la comadrona llegó una hora y media antes de que Ot llegara, Jordi me hizo caso a pies juntillas… la avisó que ya estaba superdilatada y porque era de madrugada y no había trafico en Barcelona que si no no llega.

Rotura de aguas en expulsivo, expulsivo rápido y después de coronar en dos pujos Ot apareció en mis brazos. Lo que más recuerdo de ese momento es que al oirlo llorar de repente tuve la sensación de volver de algun lugar muy oscuro pero agradable, de repente empecé a ver mi entorno, oir a la comadrona y a Jordi, es como si hubiera estado en otro lugar todo el rato, en mi cuerpo metida, sin ver ni oir mi alrededor, sin percepción externa pero con todo lujo de detalles de la percepción interna. Dicen que es el planeta Parto. La oxitocina corría en abundancia por mis venas y empecé a llorar de pura alegría y felicidad, del reto que había superado, del equipo que hicimos con su padre, del ser que había nacido a través de mi. En ese momento no piensas, sólo sientes, y la plenitud es absoluta.

El parto lo viví con plenitud y con dolor, pero no sufrimiento, con confianza y sobretodo con la libertad de ser yo misma, de decidir, de escuchar solo a mi cuerpo, con el sostén de mi compañero en todo momento, con la tranquilidad de poder perder el control y que me guiara la sabiduría del cuerpo y la vida… cosa en mi taaan dificil.

Empecé esta aventura desde un miedo, y la acabé conecatda a la confianza plena en el cuerpo y en mi, en la vida y en mi pareja.

Está demostrado científicamente, que, a nivel físco, psicológico y emocional, lo mejor para el bebé y la madre es un parto natural, sin intervención de ningun tipo, que a veces son necesarias, a veces, muchísimas otras no.

A mi segundo y tercer hijo los parí de forma natural y en casa no sólo por lo que dicen los científicos, no por el miedo que me dan los hospitales, ni por que esté de “moda”, sinó por que sentí, y en cada parto con más conciencia, el verdadero respeto por la vida y sus procesos vitales, porque me reconcilia con mi parte más humana, más verdadera, por que siento en el corazón la calma de vivir el nacimiento de un ser con cuidado y amor. Esa sensación de paz que me invade al respetar su nacimiento, tal como elige, al ritmo que elige, de la forma que elige y dándole el protagonismo y la importancia que se merece, cuidando su sentir y su llegada para que sea lo más plena posible para él.

Cada parto ha sido único, con matices, ritmos y dificultades diferentes en cada uno de ellos, de todos he aprendido cosas nuevas, pero en todos se ha repetido un aprendizaje: Rendirme. También aprendí en cada uno de los partos a ser canal y no ser protagonista, a ser acompañante y no directora, y a abrazar el poder y la fortaleza de hacerlo sin sentirme víctima.

Ahora empieza la cuenta atrás para la llagada de un nuevo ser a través de mi, y me abro a que él/ella elija cómo, cuando y a qué ritmo. Volveré a ser canal de vida dentro de poco y me siento honrada y llena de amor de serlo, una vez más.

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Test interno

Por qué decidí no hacerme el test de embarazo…

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El embarazo de mi tercer hijo, llegó por sorpresa. No fue buscado, queríamos tener otro hijx pero no en ese momento. Luego resultó ser el mejor momento y movió y recolocó todo lo que necesitábamos reubicar i reconectar en nuestra vida.

No necesité prueba… el primer día que tenía que menstruar, no lo hice… y recuerdo en el lavabo, mirarme las braguitas y decirme… no puede ser, estoy embarazada! Era muy atrevido lanzar esta afirmación, pero sabeis esos mementos en que ligas varias cosas, sucesos y intuiciones y llegas a una conclusión que aunque inverosímil la sientes certera? Pues eso sucedió en mi, la certeza se apoderó de mi, con el miedo a su lado, por que no era lo esperado. Mi compañero me comentó de ir a buscar un test para asegurarnos, le dije: “no hace falta, vamos a ahorrar esos 20€, que los vamos a necesitar”

Decidimos esperar a que los días y el tiempo nos sacaran de dudas… eso fue lo que, inconscientemente, me ayudó a asimilar la noticia: la duda! podría ser que sí o no… y el tiempo los dias y los síntomas me confirmarían mi estado. Ese tiempo de incerteza, aunque con certeza interna, me ayudaron a que mi cuerpo y mi mente se comunicaran y se alinearan asimilando la noticia en el consciente. Mi cuerpo poco a poco le fue diciendo a mi mente y a mi consciente que sí, que se gestaba un bebé y ese tiempo lento de duda e incerteza, de reconocer poco a poco los síntomas, de escuchar los mensajes de mi cuerpo permitieron que integrara más naturalmente la buenanueva.

En este cuarto embarazo sentí lo mismo, no necesitaba test, prefería que el cuerpo me lo dijera. Esta vez, preferí vivirlo unos dias en intimidad, no se lo expliqué ni a mi pareja, con la duda siempre presente, con la ilusión y la prudencia que acompañan estos momentos, me permití unos dias de sentir la conexión con mi estado. Fueron dias inolvidables, me cuidaba, me mimaba, me miraba, me sentía, yo sola, a mi misma… era como un secreto íntimo entre mi cuerpo y yo, renació una conexión de cuando niña, cuando el cuerpo era un lugar seguro, cómplice e íntimo en todos los sentidos.

Al cabo de una semana y algunos dias se lo conté a mi marido, le expliqué que tenía una primera falta de una semana y que sentía que sí, que volvíamos a emprender la aventura de la mapaternidad. Pero sin tests… siguía la duda, de hecho sabes que puede ser que en el primer trimestre el embrión no enraice, que esa alma decida no quedarse… Así que la duda, la incertidumbre te acompaña casi todo el primer trimestre… Yo contaba semanas de falta, y cuando llegó la segunda falta, yo ya estaba del todo segura pero seguía con cierto alo de prudencia en esperar a llegar a la tercera falta.

El hecho de que una prueba te diga si sí o si no, un elemento externo a ti misma te confirme o niegue algo que tiene que ver con tu cuerpo a mi me despista del cuerpo y del presente, me hace entrar en mente y empezar a planificar, imaginar, buscar sensaciones desde la mente, en vez de sentirlas a medida que el cuerpo las revela. Es una constatación inorgánica, un aparatito te dice que sí que estàs embarazada pero tu cuerpo todavía no se ha pronunciado… y lo va hacer poco a poco, pero desde la mente empezamos a tomar decisiones a sentirnos ilusionadas y planificar o a sentirnos inseguras y miedosas…

Con mis dos primeros embarazos lo supe mediante test y fue muy diferente la sensación de sumergirme en el estado de embarazo. Al saberlo “seguro” empiezas a planificar cuando nacerá, que pasará, calendario de pruebas, habitación del bebe o no… empecé a decidir sobre algo que todavía no sentía en el cuerpo, y las decisiones nacían no del sentir sino del pensar, según información que me llagaba, de fuera, criterios y experiencias de otros, etc. Sintiéndome muchas veces perdida.

Sin test, es todo más lento, más sutil, más profundo. Las sensaciones nuevas, los síntomas, el cuerpo que cambia te va revelando el proceso y va siendo el guía del proceso, la mente va detrás, decide según lo que siente el cuerpo, planifica según el día a día.

Esta última vez tenía trabajo ligado, grupos y compromisos… pero me permití esperar aunque mi mente no me lo puso fácil y se creó un pulso entre esperar a dar la noticia y planificar ya según este nuevo estado aún sin confirmar. En definitiva, era un pulso con mi confianza. Confiar en que lo que pase es perfecto, se quede el embrión o no, confiaren el cuerpo y su proceso y saber que adelantarme a dar una noticia de la que no estaba segura era entrar en mente y soltar el cuerpo. Confiar en que todos los momentos son perfectos para replanificar.

Cuando ya estuve segura y sentía que el embrión había decidio quedarse entonces empecé poco a poco a comunicar la noticia y reorganizar a medida que sentía pero la mente pudo más y replanifiqué desde otros miedos que ya os contaré en otro post.

La sensación que el cuerpo es el que guía, comunica, habla, es una sensación muy mágica de empezar un proceso tan corporal y terrenal com es gestar un bebé. Que la mente esté atenta a las señales del cuerpo hace que estés más presente, más sensible, más conectada al proceso y al bebé, más dispuesta a escuchar lo que necesitas desde dentro,  no lo que te dicen que como embarazada necesitas. No necesitamos que nos digan lo que nos pasa, o lo que necesitamos, o lo que sentimos, sólo si estamos despistadas en atender demasiado lo de afuera y no tenemos espacios con el sentir del cuerpo, necesitemos mirada externa que nos guie a hacia dentro, a reconnectar con tu guia interna.

Para mi esta experiencia abrió la puerta a replantearme si necesitaba tantas pruebas externas que me dijeran cómo estaba, pruebas que me despistaban del sentir y me obligaban a poner mirada externa. Y el rechazar pruebas médicas me motivó a abrir espacios de conexión con el cuerpo para que me comunicara qué necesitaba y sentir cómo verdaderamente estaba en cada momento y desde ese lugar ir decidiendo. Es mágico cuando silenciamos el exterior y es el propio cuerpo quien te va guiando y te va revelando el camino a seguir, cuando el sentir y la intuición se expresan y tu mente se pone a trabajar a favor de ese sentir, sbretodo en un proceso tan corporal, tan animal como es crear un bebé en tu interior.

Agradezco a mi compañero una y otra vez que su intuición se alineara con la mía tantas veces y siguiera el instinto de mi cuerpo con confianza absoluta.

 

 

 

 

 

 

Nacimiento Lotus

Por qué decidí no cortar el cordón umbilical del bebé y esperar a que se desprendiera por sí mismo…

Recuerdo en mi primer parto, en casa, el bebé ya había nacido y su padre se disponía a coger las tijeras para cortar el cordón. Mi corazón latía más intensamente y vi paso a paso cómo cortaba ese hilo que nos había unido durante 9 meses… Sentí una punzada, una sensación por todo el cuerpo que decía: no, así no! Una sensación muy física, de rechazo, de espeluzne. Pero mi mente no supo procesar ni entender ese mensaje de mi cuerpo.

A mi segundo hijo le volvimos a cortar el cordón, yo sabía, sin ser muy consciente hasta el momento clave, supe que lo iba a pasar mal… esta vez no quise mirar, pero la sensación del cuerpo fue la misma, justo en el momento en que cortaba, no muy evidente, pero lo suficientemente como para poner atención racional a esta sensación.

Dias más tarde, tan sólo unos dias más tarde, descubrí que hay una manera de acompañar la separación del bebé y su placenta más respetuosa, más lenta, o sencillamente diferente… El nacimiento lotus.

El nacimiento Lotus es una manera de acompañar la separación que espera a que el bebé, desde su cuerpo, decida cuando desprenderse de su placenta, de su cordón, el hilo de vida que lo ha alimentado, oxigenado y nutrido a muchos niveles durante la gestación. No cortamos, ni quemamos el cordón, simplemente esperamos a que el ombligo suelte el cordón, se desperenda.

Con mi tercer hijo lo hicimos así! Tenía claro que el momento incómodo, incluso sutilmente doloroso que había vivido no lo quería repetir, así que esta vez la separación no iba a ser cortando.

Fue una experiencia mágica!

No cortamos. Limpiamos, cuidamos y respetamos la placenta y el cordón hasta que Auró con su manita, a los 2 dias y medio de nacer, la apartó de su ombligo con un gesto muy suave.

Fue maravilloso presenciar cómo él apartaba el cordón seco, rígido, de su ombligo.

Mi mente me decía: fue casualidad, en un gesto involuntario lo estiró y ya, o me decía: quizás tendría que haber vigilado y a lo mejor era pronto y se lo ha arrancado… Pero no! Aunque mi mente recional, masculina y condicionada diga lo que diga, sé que él decidió el momento de soltar su placenta, y dejar atrás su vida intrauterina. Con respeto, con amor, en el momento que estuvo preparado para hacerlo.

Los dos días con bebé y placenta unidos fueron más fáciles de lo que la mente prevee, de hecho me ayudó a guardar más reposo, a no moverme tanto, y a estar más presente. Pude comprobar que la unión entre ellos sigue viva aunque el cordón ya tenga un color gris y se haya secado y rigidizado… Sin querer di algun golpe a la placenta, sin tocar al bebé, y el bebé se sobresaltaba, acariciaba la placenta envuelta en algodón y el bebé se relajaba. Eran todavía uno!

Me sentí muy cómoda con el hecho de compartir espacio físico el bebé, la placenta y yo, de buscar el lugar para ella, de movernos los tres… así había sido durante el embarazo y ahora tocaba separarse pero poco a poco, siguiendo el ritmo natural de la vida y sus procesos.

Siento que mi tercer hijo tuvo una entrada a la vida terrenal más suave, más lenta, sin prisas, más respetada, ofreciéndole desde el principio la oportunidad de decidir, a través de su cuerpo, cuando  y cómo traspasar de una etapa a otra.

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Mucha gente al explicarles esta experiencia busca los beneficios físicos, psicológicos, etc de esta manera de nacer, muchas personas me dicen que es una locura a nivel logístico, otras lo sienten raro, inecesario… y todas las maneras de verlo me parecen válidas.

Nunca busqué los beneficios, nunca pensé en la logística de los primeros dias con bebé y placenta, simplemente lo sentí, sentí cómo no quería y me llegó la manera que me hizo sentir cómoda en la experiencia.

Las mujeres y más si están embarazadas, tenemos eso, esa intución del cuerpo que nos guía en que sí y cómo no… pero vivimos en un mundo de lógica estructurada y razonamiento cuadriculado y buscamos explicar lo que sentimos, lo que nos nace y lo que creemos en ese espacio, muchas veces dándonos por vencidas por el camino, aceptando prácticas que no nos convencen pero que no sabemos revatirlas… y cada vez más pienso que no hay palabras, razones ni argumentos que sirvan, tendremos que buscar otra manera de expresarlo y defenderlo, de llevarlo a cabo y vivirlo libremente, sin jucicio, sin expectativa, sin miedo.

Con este bebé intentaremos hacerlo de la misma forma, pero ya sabemos que ellxs eligen cómo nacen y cómo llegan a la Tierra… Así que nos abrimos, una vez más, y dejamos de controlar para que nustrxs hijxs vivan cómo son y cómo necesitan.

 

Si quereis más información sobre el tema:
La placenta. El chakra olvidado. Robin Lim.
http://www.placentama.com

10 años de ti

10 años juntos! 10 años de aquella noche tu y yo. Yo respirando, permitiendo, fluyendo… Tu abriéndote camino, hacia la luz y hacia mis brazos… Ahora a punto para recibir a tu hermano/a como hice contigo hace 10 años la memoria del cuerpo se revela… y siento más vívida que nunca la sensación de unión, de fusión, de entrega, de placer, de respeto, de admiración por lo que la naturaleza es capaz. Y ya tienes 10 y siento la alegría de no haberme perdido nada de ti, de haberte visto traspasar etapas y momentos, de haberte visto crecer dia a dia y sigo admirando como creces, en tu camino, descubriéndonos todavía quien eres y como te revelas a la vida. ❤️
Gracias, una vez más, por escogernos!

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Creciendo entre sueños

Te sigues durmiendo a mi lado, cerquita, en contacto, pausando tu respiración minuto a minuto… Desde que naciste hemos compartido este espacio y este momento de entrada al mundo de tus sueños.
Y ahora más que nunca te enganchas a mi, me abrazas con fuerza y con todo tu cuerpo. Me pides con más intensidad que sea yo quien te acompañe en este cruce, en este cerrar de ojos.
Sabes que pronto va a pasar algo, que algo cambiará y tu coges fuerzas, te llenas de amor y contacto de mi para transitar la nueva etapa que se avecina.
Y con amor y sin culpa te lleno de mirada, de presencia y te acompaño, sé que estás preparado, que cuando llegue el momento sabrás qué hacer y cómo, que crecerás en esta nueva etapa y cruzarás el rio a través de las piedras que tu elijas y al ritmo que tu elijas, y siempre que quieras o necesites tendré mi mano dispuesta para que te agarres, te apoyes y te sostengas en tu caminar.

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