Blog

Test interno

Por qué decidí no hacerme el test de embarazo…

JUNY-JULIOL.jpeg

El embarazo de mi tercer hijo, llegó por sorpresa. No fue buscado, queríamos tener otro hijx pero no en ese momento. Luego resultó ser el mejor momento y movió y recolocó todo lo que necesitábamos reubicar i reconectar en nuestra vida.

No necesité prueba… el primer día que tenía que menstruar, no lo hice… y recuerdo en el lavabo, mirarme las braguitas y decirme… no puede ser, estoy embarazada! Era muy atrevido lanzar esta afirmación, pero sabeis esos mementos en que ligas varias cosas, sucesos y intuiciones y llegas a una conclusión que aunque inverosímil la sientes certera? Pues eso sucedió en mi, la certeza se apoderó de mi, con el miedo a su lado, por que no era lo esperado. Mi compañero me comentó de ir a buscar un test para asegurarnos, le dije: “no hace falta, vamos a ahorrar esos 20€, que los vamos a necesitar”

Decidimos esperar a que los días y el tiempo nos sacaran de dudas… eso fue lo que, inconscientemente, me ayudó a asimilar la noticia: la duda! podría ser que sí o no… y el tiempo los dias y los síntomas me confirmarían mi estado. Ese tiempo de incerteza, aunque con certeza interna, me ayudaron a que mi cuerpo y mi mente se comunicaran y se alinearan asimilando la noticia en el consciente. Mi cuerpo poco a poco le fue diciendo a mi mente y a mi consciente que sí, que se gestaba un bebé y ese tiempo lento de duda e incerteza, de reconocer poco a poco los síntomas, de escuchar los mensajes de mi cuerpo permitieron que integrara más naturalmente la buenanueva.

En este cuarto embarazo sentí lo mismo, no necesitaba test, prefería que el cuerpo me lo dijera. Esta vez, preferí vivirlo unos dias en intimidad, no se lo expliqué ni a mi pareja, con la duda siempre presente, con la ilusión y la prudencia que acompañan estos momentos, me permití unos dias de sentir la conexión con mi estado. Fueron dias inolvidables, me cuidaba, me mimaba, me miraba, me sentía, yo sola, a mi misma… era como un secreto íntimo entre mi cuerpo y yo, renació una conexión de cuando niña, cuando el cuerpo era un lugar seguro, cómplice e íntimo en todos los sentidos.

Al cabo de una semana y algunos dias se lo conté a mi marido, le expliqué que tenía una primera falta de una semana y que sentía que sí, que volvíamos a emprender la aventura de la mapaternidad. Pero sin tests… siguía la duda, de hecho sabes que puede ser que en el primer trimestre el embrión no enraice, que esa alma decida no quedarse… Así que la duda, la incertidumbre te acompaña casi todo el primer trimestre… Yo contaba semanas de falta, y cuando llegó la segunda falta, yo ya estaba del todo segura pero seguía con cierto alo de prudencia en esperar a llegar a la tercera falta.

El hecho de que una prueba te diga si sí o si no, un elemento externo a ti misma te confirme o niegue algo que tiene que ver con tu cuerpo a mi me despista del cuerpo y del presente, me hace entrar en mente y empezar a planificar, imaginar, buscar sensaciones desde la mente, en vez de sentirlas a medida que el cuerpo las revela. Es una constatación inorgánica, un aparatito te dice que sí que estàs embarazada pero tu cuerpo todavía no se ha pronunciado… y lo va hacer poco a poco, pero desde la mente empezamos a tomar decisiones a sentirnos ilusionadas y planificar o a sentirnos inseguras y miedosas…

Con mis dos primeros embarazos lo supe mediante test y fue muy diferente la sensación de sumergirme en el estado de embarazo. Al saberlo “seguro” empiezas a planificar cuando nacerá, que pasará, calendario de pruebas, habitación del bebe o no… empecé a decidir sobre algo que todavía no sentía en el cuerpo, y las decisiones nacían no del sentir sino del pensar, según información que me llagaba, de fuera, criterios y experiencias de otros, etc. Sintiéndome muchas veces perdida.

Sin test, es todo más lento, más sutil, más profundo. Las sensaciones nuevas, los síntomas, el cuerpo que cambia te va revelando el proceso y va siendo el guía del proceso, la mente va detrás, decide según lo que siente el cuerpo, planifica según el día a día.

Esta última vez tenía trabajo ligado, grupos y compromisos… pero me permití esperar aunque mi mente no me lo puso fácil y se creó un pulso entre esperar a dar la noticia y planificar ya según este nuevo estado aún sin confirmar. En definitiva, era un pulso con mi confianza. Confiar en que lo que pase es perfecto, se quede el embrión o no, confiaren el cuerpo y su proceso y saber que adelantarme a dar una noticia de la que no estaba segura era entrar en mente y soltar el cuerpo. Confiar en que todos los momentos son perfectos para replanificar.

Cuando ya estuve segura y sentía que el embrión había decidio quedarse entonces empecé poco a poco a comunicar la noticia y reorganizar a medida que sentía pero la mente pudo más y replanifiqué desde otros miedos que ya os contaré en otro post.

La sensación que el cuerpo es el que guía, comunica, habla, es una sensación muy mágica de empezar un proceso tan corporal y terrenal com es gestar un bebé. Que la mente esté atenta a las señales del cuerpo hace que estés más presente, más sensible, más conectada al proceso y al bebé, más dispuesta a escuchar lo que necesitas desde dentro,  no lo que te dicen que como embarazada necesitas. No necesitamos que nos digan lo que nos pasa, o lo que necesitamos, o lo que sentimos, sólo si estamos despistadas en atender demasiado lo de afuera y no tenemos espacios con el sentir del cuerpo, necesitemos mirada externa que nos guie a hacia dentro, a reconnectar con tu guia interna.

Para mi esta experiencia abrió la puerta a replantearme si necesitaba tantas pruebas externas que me dijeran cómo estaba, pruebas que me despistaban del sentir y me obligaban a poner mirada externa. Y el rechazar pruebas médicas me motivó a abrir espacios de conexión con el cuerpo para que me comunicara qué necesitaba y sentir cómo verdaderamente estaba en cada momento y desde ese lugar ir decidiendo. Es mágico cuando silenciamos el exterior y es el propio cuerpo quien te va guiando y te va revelando el camino a seguir, cuando el sentir y la intuición se expresan y tu mente se pone a trabajar a favor de ese sentir, sbretodo en un proceso tan corporal, tan animal como es crear un bebé en tu interior.

Agradezco a mi compañero una y otra vez que su intuición se alineara con la mía tantas veces y siguiera el instinto de mi cuerpo con confianza absoluta.

 

 

 

 

 

 

Nacimiento Lotus

Por qué decidí no cortar el cordón umbilical del bebé y esperar a que se desprendiera por sí mismo…

Recuerdo en mi primer parto, en casa, el bebé ya había nacido y su padre se disponía a coger las tijeras para cortar el cordón. Mi corazón latía más intensamente y vi paso a paso cómo cortaba ese hilo que nos había unido durante 9 meses… Sentí una punzada, una sensación por todo el cuerpo que decía: no, así no! Una sensación muy física, de rechazo, de espeluzne. Pero mi mente no supo procesar ni entender ese mensaje de mi cuerpo.

A mi segundo hijo le volvimos a cortar el cordón, yo sabía, sin ser muy consciente hasta el momento clave, supe que lo iba a pasar mal… esta vez no quise mirar, pero la sensación del cuerpo fue la misma, justo en el momento en que cortaba, no muy evidente, pero lo suficientemente como para poner atención racional a esta sensación.

Dias más tarde, tan sólo unos dias más tarde, descubrí que hay una manera de acompañar la separación del bebé y su placenta más respetuosa, más lenta, o sencillamente diferente… El nacimiento lotus.

El nacimiento Lotus es una manera de acompañar la separación que espera a que el bebé, desde su cuerpo, decida cuando desprenderse de su placenta, de su cordón, el hilo de vida que lo ha alimentado, oxigenado y nutrido a muchos niveles durante la gestación. No cortamos, ni quemamos el cordón, simplemente esperamos a que el ombligo suelte el cordón, se desperenda.

Con mi tercer hijo lo hicimos así! Tenía claro que el momento incómodo, incluso sutilmente doloroso que había vivido no lo quería repetir, así que esta vez la separación no iba a ser cortando.

Fue una experiencia mágica!

No cortamos. Limpiamos, cuidamos y respetamos la placenta y el cordón hasta que Auró con su manita, a los 2 dias y medio de nacer, la apartó de su ombligo con un gesto muy suave.

Fue maravilloso presenciar cómo él apartaba el cordón seco, rígido, de su ombligo.

Mi mente me decía: fue casualidad, en un gesto involuntario lo estiró y ya, o me decía: quizás tendría que haber vigilado y a lo mejor era pronto y se lo ha arrancado… Pero no! Aunque mi mente recional, masculina y condicionada diga lo que diga, sé que él decidió el momento de soltar su placenta, y dejar atrás su vida intrauterina. Con respeto, con amor, en el momento que estuvo preparado para hacerlo.

Los dos días con bebé y placenta unidos fueron más fáciles de lo que la mente prevee, de hecho me ayudó a guardar más reposo, a no moverme tanto, y a estar más presente. Pude comprobar que la unión entre ellos sigue viva aunque el cordón ya tenga un color gris y se haya secado y rigidizado… Sin querer di algun golpe a la placenta, sin tocar al bebé, y el bebé se sobresaltaba, acariciaba la placenta envuelta en algodón y el bebé se relajaba. Eran todavía uno!

Me sentí muy cómoda con el hecho de compartir espacio físico el bebé, la placenta y yo, de buscar el lugar para ella, de movernos los tres… así había sido durante el embarazo y ahora tocaba separarse pero poco a poco, siguiendo el ritmo natural de la vida y sus procesos.

Siento que mi tercer hijo tuvo una entrada a la vida terrenal más suave, más lenta, sin prisas, más respetada, ofreciéndole desde el principio la oportunidad de decidir, a través de su cuerpo, cuando  y cómo traspasar de una etapa a otra.

placenta.jpeg

Mucha gente al explicarles esta experiencia busca los beneficios físicos, psicológicos, etc de esta manera de nacer, muchas personas me dicen que es una locura a nivel logístico, otras lo sienten raro, inecesario… y todas las maneras de verlo me parecen válidas.

Nunca busqué los beneficios, nunca pensé en la logística de los primeros dias con bebé y placenta, simplemente lo sentí, sentí cómo no quería y me llegó la manera que me hizo sentir cómoda en la experiencia.

Las mujeres y más si están embarazadas, tenemos eso, esa intución del cuerpo que nos guía en que sí y cómo no… pero vivimos en un mundo de lógica estructurada y razonamiento cuadriculado y buscamos explicar lo que sentimos, lo que nos nace y lo que creemos en ese espacio, muchas veces dándonos por vencidas por el camino, aceptando prácticas que no nos convencen pero que no sabemos revatirlas… y cada vez más pienso que no hay palabras, razones ni argumentos que sirvan, tendremos que buscar otra manera de expresarlo y defenderlo, de llevarlo a cabo y vivirlo libremente, sin jucicio, sin expectativa, sin miedo.

Con este bebé intentaremos hacerlo de la misma forma, pero ya sabemos que ellxs eligen cómo nacen y cómo llegan a la Tierra… Así que nos abrimos, una vez más, y dejamos de controlar para que nustrxs hijxs vivan cómo son y cómo necesitan.

 

Si quereis más información sobre el tema:
La placenta. El chakra olvidado. Robin Lim.
http://www.placentama.com

10 años de ti

10 años juntos! 10 años de aquella noche tu y yo. Yo respirando, permitiendo, fluyendo… Tu abriéndote camino, hacia la luz y hacia mis brazos… Ahora a punto para recibir a tu hermano/a como hice contigo hace 10 años la memoria del cuerpo se revela… y siento más vívida que nunca la sensación de unión, de fusión, de entrega, de placer, de respeto, de admiración por lo que la naturaleza es capaz. Y ya tienes 10 y siento la alegría de no haberme perdido nada de ti, de haberte visto traspasar etapas y momentos, de haberte visto crecer dia a dia y sigo admirando como creces, en tu camino, descubriéndonos todavía quien eres y como te revelas a la vida. ❤️
Gracias, una vez más, por escogernos!

26815576_1973470389579351_2274011827450715153_n

26733653_1973470409579349_2110552265758656783_n26906927_1973470432912680_2966303641948854271_n

Creciendo entre sueños

Te sigues durmiendo a mi lado, cerquita, en contacto, pausando tu respiración minuto a minuto… Desde que naciste hemos compartido este espacio y este momento de entrada al mundo de tus sueños.
Y ahora más que nunca te enganchas a mi, me abrazas con fuerza y con todo tu cuerpo. Me pides con más intensidad que sea yo quien te acompañe en este cruce, en este cerrar de ojos.
Sabes que pronto va a pasar algo, que algo cambiará y tu coges fuerzas, te llenas de amor y contacto de mi para transitar la nueva etapa que se avecina.
Y con amor y sin culpa te lleno de mirada, de presencia y te acompaño, sé que estás preparado, que cuando llegue el momento sabrás qué hacer y cómo, que crecerás en esta nueva etapa y cruzarás el rio a través de las piedras que tu elijas y al ritmo que tu elijas, y siempre que quieras o necesites tendré mi mano dispuesta para que te agarres, te apoyes y te sostengas en tu caminar.

auro dormint.jpg

Cuidar la creación

_DU_9699.jpg

Cuidar este momento como el momento Sagrado que es, cuidar el cuerpo como el templo donde se crea la vida, justo en este momento, cuidar el entorno emocional como el cojín donde se apoya la creación que sucede justo en este momento, cuidar la mente como las semillas que germinaran en el interior de la creación que está siendo justo en este momento.

Respetar el ritmo de la naturaleza, el ritmo de la creación célula a célula, el ritmo de la llegada de esta alma a la Tierra, y cuidar el cuerpo, las emociones y el alma que contienen esta Creación divina.

El embarazo es el momento en el que se establece la base emocional y psíquica que después nos acompañará durante el resto de nuestro vida. Que mejor momento para sentir la felicidad, la calma, el relax, la conexión, la confianza, el amor… tu y él o ella.

En este embarazo conecto con este aprendizaje, miro hacia atrás, mis otros tres embarazos, y reconozco el momento vital que vivía yo reflejado en ellos, en su manera de ver y afrontar la vida. Veo el desarrollo del parto de cada uno reflejado en sus ritmos y sus bloqueos, sus diicultades y sus habilidades. Sin culpa, ellos me eligieron a conciencia, yo les acompaño en su decisión y humildemente me veo como una ingrediente más en su camino de vida.

Pero desde esta consciencia, desde el aprendizaje del cuerpo de este cuarto embarazo, siento la necesidad de hacerlo diferente, de cuidar al máximo y a la medida de mis limitaciones este proceso. Con consciencia decido y creo tiempos y espacios donde sentir mayoritariamente la calma, la seguridad, la tranquilidad, la felicidad, el bienestar, la alegria…  Alejando el estrés, la angustia, la desconfianza, el mal humor, el miedo…

Mucho mimo y atención en el cuidado del cuerpo, del templo, del espacio físico sagrado en el que se crea este nuevo ser. Y también sin culpa, con mucha escucha por lo que me pide y qué necesita realmente, sin escuchar lo que debería, o lo que dice tal y tal sobre lo que es mejor, siempre escuchando y atendiendo desde el cuerpo.

Cuido qué hago y qué dejo de hacer siempre en pro de cómo me sienta, de la experiencia que me aporta, felicidad, tranquilidad, amor o angustia, mal humor, miedo… Pongo mirada en hacer aquello que me conecta y me centra: la naturaleza, estar con mis hijos haciendo lo que nos llena a todos, estar con gente que me aporta, gente que me inspira, que me alegra la vida, actividades que me conectan, hacer esas cosas que hace tanto que no hago cada día porque el trabajo y el dia dia lo ocupa casi todo… dejo el sacrifico para cuando no esté embarazada, con la esperanza de que ya no vuelve más a mi vida.

Y sí tengo tres hijos más, tres hijos que atender, pero la prioridad sé cual es, y sin culpa (otra vez sin culpa… porque la culpa solo nos quita energía y nos baja la autoestima) priorizo la necesidad del bebé que se gesta en mi. Él o ella es  quien más necesita, seguro! Y claro, la creatividad, la red, la tribu, los recursos sociales se ponen a disposición de crear este entorno para que sea posible esta dedicación, no los que nos ofrece el sistema o el estado por que digamos que no existen, sino que buscamos en nuestra red y en los recursos locales para que sea posible. La pareja, los abuelos, los amigos con hijos, los servicios de limpieza, la organización de tareas del hogar, etc… Los regalos del nacimiento del bebe pueden empezar en estos detalles: que te regalen una persona que limpie tu casa durante un tiempo, comida congelada semanalmente, una persona que te ayude con tus otros hijos una o dos veces a la semana, etc. Crear red entre mujeres, amigas, vecinas, para que el cuidado de lxs hijxs sea comunitario y las necesidades de lxs niñxs esten cubiertas y las nuestras también. Tengas recursos económico o no.

Y claro, también pasan cosas, el momento político que vivimos, el momento social y económico de la familia estan ahí, sucesos inesperados aparentemente negativos, eso no lo puedes controlar, pero sí puedes controlar lo que sucede en tu interior, puedes decidir cómo vivir eso que sucede y lo que despierta en ti. Puedes decidir cuidarte aun todo lo que suceda a tu alrededor.

En este embarazo soy consciente que este bebé decidió gestarse y crearse en un momento en que a su madre, a mi, se me despiertan sentimientos de injusticia, de reivindicación, de rebeldía, de fuerza y de impotencia a partes iguales, soy consciente que eso se ha despertado en mi por el momento que vivo, y está bien, soy consciente y acompaño estos estados emocionales de silencio, de mantras, de momentos de calma para vivirlos con amor, no con rechazo ni culpa… Lo vivo sabiendo que este bebé tendrá estos ingredientes registrados en su psique, en su mapa emocional… sin juicio de si eso es bueno o malo.

Si acepto y amo esto que sucede en mi, él o ella también se amará siendo con estos ingredientes.

En otro embarazo sentí la desconfianza y la carencia por el momento económico que viví  pero lo viví mal, sin consciencia, lo viví desde la culpa y con rabia… y sí esos son “ingredientes” que estan en uno de mis hijos y que yo acompaño con amor, intento que sin culpa, para que él pueda transformar esa desconfianza en confianza y amor. Acompaño la decisión que él tomó de llegar a esta Tierra a través de una madre y de una vivencia que ahora forman parte de él y confio que él tiene las herramientas y los recursos para, cuando esté preparado, trascenderlos.

Me quedan tres meses de cuidados y mimos que serán el preámbulo de lo que vendrá cuando el/la bebé esté aquí, en mis brazos. Cuidados y mimos que me preparan para la entrega que conlleva un bebé acabado de nacer, creciendo cerca de mi cuerpo pero ya no dentro de él. Cuidados y mimos que preparan el terreno para vivir el puerperio como nos merecemos llenas de felicidad, de energía y con la vibración alta, para acoger el movimiento interno que despierta el puerperio, para acoger con amor, la nueva etapa.

 

 

 

 

 

 

no con mi ejemplo!

Mi cuerpo ha pedido alto y claro qué necesita y he dicido dárselo, sin miramientos, he decido parar! Dejar de hacer. Principalmente mi trabajo, pero también cosas de la casa, delegar y soltar.
A mi mente le ha costado un poco ceder ante las demandas y necesidades de mi cuerpo embarazado. Siempre encontraba una excusa para decir: bueno espera y probamos, seguimos y ya vemos. Pero mi cuerpo es sabio y me ha mandado las señales adecuadas para decir hasta aqui! y sin ir a mínimos, es decir, dejar  de hacer lo mínimo para sobrevivir y estar más o menos bien, no! este bebe y yo nos merecemos estar muy bien para seguir este proceso. Y que nazca en el mejor entorno físico y emocional.

Y no, no me voy a sentir culpable, ni débil, ni floja, por escuchar mi cuerpo y sus necesidades, no le voy a hacer este regalo al patriarcado que domina este sistema social y económico, no voy a desconfiar de mi cuerpo pensando que tiene defectos de fábrica y no sirve, ni voy a pensar que es caprichoso en demandas, ni es vago… antes desconfio de las obligaciones para con este sistema que no nos nutre ni nos respeta, del ritmo que nos “obliga” a llevar y de las creencias que nos inculca desde pequeñas.
Mi cuerpo no es débil ni flojo porque no pueda con todo, tiene unas necesidades claras para gestar este bebé, no es mi cuerpo el que está equivocado por demandar lo que necesita, es el entorno (artificial) que lo acompaña el que no está a la altura…  No voy a desconfiar de él ni a dudar de su capacidad de gestar, parir y criar a mis hijxs, y decido seguir su sabio consejo para ponerme a favor del proceso de crear un bebé, que él sí sabe cómo hacer y que mi mente y, queda claro, que el sistema no saben.

El error, lo que funciona mal es el sistema socioeconómico que nos exige renunciar a vivir con dignidad, y nos obliga a sobrevivir con una salud mediocre, una felicidad dependiente y una plenitud inexistente. Un sistema que te exige que renuncies a la conexión con tu cuerpo y las señales que te indican qué necesita para estar bien, en plena forma, rebosante de salud, y así andamos, yendo a trabajar con síntomas, encargándonos de todo con cansancio acumulado, tirando de un carro que no sabemos ni a donde va, y lo peor sintiéndonos culpables sino llegamos y dudando de la capacidad de nuestro cuerpo para vivir plenamente o para gestar y parir por que se pone enfermo o se contractura o te muestra con señales de dolor qué algo no funciona.

No! No les voy a enseñar a mis hijos a renunciar a lo que son, sienten y necesitan en cada momento y en cada etapa de su vida en pro de un sistema economico que nos denigra como seres. No con mi ejemplo!
Mi necesidad es clara, estoy creando un bebé en mi vientre. De dos células he transformado y transformo energia,  creo células nuevas que se convertiran en organos y tejidos que formaran un bebé sano y lleno de vida, y eso no es poca cosa, aunque el sistema patriarcal lo menosprecie.
Además tengo tres hijos, que también tienen necesidades, y además soy autónoma y trabajo en algo que requiere energía y dedicación, amor y acompañamiento. Os habéis fijado que sólo te dan la baja, a quien tiene el privilegio de acceder a ella, si estás enferma o tienes síntomas físicos, es decir dolencias, que te impiden trabajar estando embarazada, por que no miran lo que el cuepro de una mujer embarazada necesita y se ponen a favor del proceso de gestación y dejan de esperar a que se ponga enferma para que pare y se cuide nutriendo así la imagen social y el cliché de que una embarazada es sinónimo  de enferma y débil.

Decido escuchar el cuerpo y sus señales, decido soltar la culpa y el complejo de debilidad. Porque eso no es nuestro eso es el resultado de la violencia que el sistema patriarcal ejerce sobre las mujeres. Si no obecedes o pasas por el aro, eres el sexo debil, eres culpable por no poder con todo, gestar no es para tanto, y como parir no sabes ya lo hago yo por ti…

El sietema está podrido, lo sabemos, es machista, lo sabemos, y es importante que dejemos de alimentarlo con nuestra manera de hacer, con el dichoso sentimiento de culpa, de la desconfianza interna que sentimos tantas veces y sobretodo con las decisiones que tomamos. Y sé que no es fácil… para mi  parar el trabajo no es fácil, dejar de ganar dinero no es fácil, delegar no es fácil, soltar no es fácil… pero por que no nos lo ponen fácil, por que el sistema está creado de tal manera que no te sea fácil y no lo hagas.

Será qüestión de que entre todas empecemos a organizarnos y a hacernos las cosas fáciles!!!

IMG_20171129_223714.jpg

En lo pequeño descubrimos lo grande

IMG-20171105-WA0001.jpeg

Siempre digo que en las pequeñas decisiones diarias están las grandes hazañas. Las grandes decisiones normalmente vienen de la mente, es en el dia a dia, en lo cotidiano, en lo cercano donde se pueden transformar las cosas de verdad, en cada minidecisión.
Estos dias, gracias al reto de 21 dias, en contacto con mujeres que andan el camino de amarse, amarse sin más, veo detalles que m’enamoran, detalles que sé son el motor de cambio, que pasan desapercibidos por que no son grandes decisiones, cambios de rumbo o timonazos… senzillos cambios, que hacen que la transformación sea posible.
Una mujer que decide ante una exigencia en el trabajo de “rápido hazme esto en un segundo, dice no! voy al baño primero, luego con calma te lo hago”. Se prioriza, prioriza su necesidad físca, cuántas de nosotras nos aguantamos el pipi haciendo y haciendo…
Una mamá que decide un día, que ella lo tiene libre y su hijo quiere estar con ella, quedarse con él y no lo lleva al cole… contra la idea de adaptación progresiva, contra la idea del qué diran, etc. Prioriza su sentir, el placer de estar con su hijo, en calma. Su hijo va con más ganas al dia siguiente.
Una mujer que decide levantar-se en el turno de las 6 (en vez del de las 6’30h) para sentir el silencio de su casa cuando acaba la práctica… tomar su infu en el silencio, consigo misma.
Una mamá que decide no dormir en casa de su madre porque el espacio no es el adecuado y prioriza la práctica de yoga a la ayuda logística y se da cuenta que no necesita esa ayuda logística, se da cuenta que lo que le pide a su madre no es que cuide a sus hijos sino a ella, y eso tenía un precio emocional, que no veía, muy alto. La decisión prñactica le lleva a un cambio de mirada profundo de la relación con su madre.
Priorizarse empieza en los pequeños detalles, en las pequeñas decisiones, que generan cambios, los grandes cambios esos que tanto pensamos, esperamos y no hacemos, o que no vemos porque no dejamos espacio… Porque la fuerza y la energía para mover lo grande nace del contacto con lo pequeño, de lo que pasa desapercibido, de lo silenciado: el cuidado en los detalles de nosotras mismas. Pongamos la mirada en estos pequeños detalles y sentiremos la fuerza para transformar a lo grande lo que no nos sienta bien.
Gracias a las 22 mujeres que hecen el reto, por la tribu que han creado y el amor, por los detalles que hacen que éste, mi trabajo, sea increiblemente maravilloso.

La imagen es de una mujer del reto que hizo su práctica en la naturaleza cuando estaba de finde con su furgo. (Porque las excusas son siempre de la mente, el corazón no pone excusas a cuidarse)