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Creciendo entre sueños

Te sigues durmiendo a mi lado, cerquita, en contacto, pausando tu respiración minuto a minuto… Desde que naciste hemos compartido este espacio y este momento de entrada al mundo de tus sueños.
Y ahora más que nunca te enganchas a mi, me abrazas con fuerza y con todo tu cuerpo. Me pides con más intensidad que sea yo quien te acompañe en este cruce, en este cerrar de ojos.
Sabes que pronto va a pasar algo, que algo cambiará y tu coges fuerzas, te llenas de amor y contacto de mi para transitar la nueva etapa que se avecina.
Y con amor y sin culpa te lleno de mirada, de presencia y te acompaño, sé que estás preparado, que cuando llegue el momento sabrás qué hacer y cómo, que crecerás en esta nueva etapa y cruzarás el rio a través de las piedras que tu elijas y al ritmo que tu elijas, y siempre que quieras o necesites tendré mi mano dispuesta para que te agarres, te apoyes y te sostengas en tu caminar.

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Cuidar la creación

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Cuidar este momento como el momento Sagrado que es, cuidar el cuerpo como el templo donde se crea la vida, justo en este momento, cuidar el entorno emocional como el cojín donde se apoya la creación que sucede justo en este momento, cuidar la mente como las semillas que germinaran en el interior de la creación que está siendo justo en este momento.

Respetar el ritmo de la naturaleza, el ritmo de la creación célula a célula, el ritmo de la llegada de esta alma a la Tierra, y cuidar el cuerpo, las emociones y el alma que contienen esta Creación divina.

El embarazo es el momento en el que se establece la base emocional y psíquica que después nos acompañará durante el resto de nuestro vida. Que mejor momento para sentir la felicidad, la calma, el relax, la conexión, la confianza, el amor… tu y él o ella.

En este embarazo conecto con este aprendizaje, miro hacia atrás, mis otros tres embarazos, y reconozco el momento vital que vivía yo reflejado en ellos, en su manera de ver y afrontar la vida. Veo el desarrollo del parto de cada uno reflejado en sus ritmos y sus bloqueos, sus diicultades y sus habilidades. Sin culpa, ellos me eligieron a conciencia, yo les acompaño en su decisión y humildemente me veo como una ingrediente más en su camino de vida.

Pero desde esta consciencia, desde el aprendizaje del cuerpo de este cuarto embarazo, siento la necesidad de hacerlo diferente, de cuidar al máximo y a la medida de mis limitaciones este proceso. Con consciencia decido y creo tiempos y espacios donde sentir mayoritariamente la calma, la seguridad, la tranquilidad, la felicidad, el bienestar, la alegria…  Alejando el estrés, la angustia, la desconfianza, el mal humor, el miedo…

Mucho mimo y atención en el cuidado del cuerpo, del templo, del espacio físico sagrado en el que se crea este nuevo ser. Y también sin culpa, con mucha escucha por lo que me pide y qué necesita realmente, sin escuchar lo que debería, o lo que dice tal y tal sobre lo que es mejor, siempre escuchando y atendiendo desde el cuerpo.

Cuido qué hago y qué dejo de hacer siempre en pro de cómo me sienta, de la experiencia que me aporta, felicidad, tranquilidad, amor o angustia, mal humor, miedo… Pongo mirada en hacer aquello que me conecta y me centra: la naturaleza, estar con mis hijos haciendo lo que nos llena a todos, estar con gente que me aporta, gente que me inspira, que me alegra la vida, actividades que me conectan, hacer esas cosas que hace tanto que no hago cada día porque el trabajo y el dia dia lo ocupa casi todo… dejo el sacrifico para cuando no esté embarazada, con la esperanza de que ya no vuelve más a mi vida.

Y sí tengo tres hijos más, tres hijos que atender, pero la prioridad sé cual es, y sin culpa (otra vez sin culpa… porque la culpa solo nos quita energía y nos baja la autoestima) priorizo la necesidad del bebé que se gesta en mi. Él o ella es  quien más necesita, seguro! Y claro, la creatividad, la red, la tribu, los recursos sociales se ponen a disposición de crear este entorno para que sea posible esta dedicación, no los que nos ofrece el sistema o el estado por que digamos que no existen, sino que buscamos en nuestra red y en los recursos locales para que sea posible. La pareja, los abuelos, los amigos con hijos, los servicios de limpieza, la organización de tareas del hogar, etc… Los regalos del nacimiento del bebe pueden empezar en estos detalles: que te regalen una persona que limpie tu casa durante un tiempo, comida congelada semanalmente, una persona que te ayude con tus otros hijos una o dos veces a la semana, etc. Crear red entre mujeres, amigas, vecinas, para que el cuidado de lxs hijxs sea comunitario y las necesidades de lxs niñxs esten cubiertas y las nuestras también. Tengas recursos económico o no.

Y claro, también pasan cosas, el momento político que vivimos, el momento social y económico de la familia estan ahí, sucesos inesperados aparentemente negativos, eso no lo puedes controlar, pero sí puedes controlar lo que sucede en tu interior, puedes decidir cómo vivir eso que sucede y lo que despierta en ti. Puedes decidir cuidarte aun todo lo que suceda a tu alrededor.

En este embarazo soy consciente que este bebé decidió gestarse y crearse en un momento en que a su madre, a mi, se me despiertan sentimientos de injusticia, de reivindicación, de rebeldía, de fuerza y de impotencia a partes iguales, soy consciente que eso se ha despertado en mi por el momento que vivo, y está bien, soy consciente y acompaño estos estados emocionales de silencio, de mantras, de momentos de calma para vivirlos con amor, no con rechazo ni culpa… Lo vivo sabiendo que este bebé tendrá estos ingredientes registrados en su psique, en su mapa emocional… sin juicio de si eso es bueno o malo.

Si acepto y amo esto que sucede en mi, él o ella también se amará siendo con estos ingredientes.

En otro embarazo sentí la desconfianza y la carencia por el momento económico que viví  pero lo viví mal, sin consciencia, lo viví desde la culpa y con rabia… y sí esos son “ingredientes” que estan en uno de mis hijos y que yo acompaño con amor, intento que sin culpa, para que él pueda transformar esa desconfianza en confianza y amor. Acompaño la decisión que él tomó de llegar a esta Tierra a través de una madre y de una vivencia que ahora forman parte de él y confio que él tiene las herramientas y los recursos para, cuando esté preparado, trascenderlos.

Me quedan tres meses de cuidados y mimos que serán el preámbulo de lo que vendrá cuando el/la bebé esté aquí, en mis brazos. Cuidados y mimos que me preparan para la entrega que conlleva un bebé acabado de nacer, creciendo cerca de mi cuerpo pero ya no dentro de él. Cuidados y mimos que preparan el terreno para vivir el puerperio como nos merecemos llenas de felicidad, de energía y con la vibración alta, para acoger el movimiento interno que despierta el puerperio, para acoger con amor, la nueva etapa.

 

 

 

 

 

 

no con mi ejemplo!

Mi cuerpo ha pedido alto y claro qué necesita y he dicido dárselo, sin miramientos, he decido parar! Dejar de hacer. Principalmente mi trabajo, pero también cosas de la casa, delegar y soltar.
A mi mente le ha costado un poco ceder ante las demandas y necesidades de mi cuerpo embarazado. Siempre encontraba una excusa para decir: bueno espera y probamos, seguimos y ya vemos. Pero mi cuerpo es sabio y me ha mandado las señales adecuadas para decir hasta aqui! y sin ir a mínimos, es decir, dejar  de hacer lo mínimo para sobrevivir y estar más o menos bien, no! este bebe y yo nos merecemos estar muy bien para seguir este proceso. Y que nazca en el mejor entorno físico y emocional.

Y no, no me voy a sentir culpable, ni débil, ni floja, por escuchar mi cuerpo y sus necesidades, no le voy a hacer este regalo al patriarcado que domina este sistema social y económico, no voy a desconfiar de mi cuerpo pensando que tiene defectos de fábrica y no sirve, ni voy a pensar que es caprichoso en demandas, ni es vago… antes desconfio de las obligaciones para con este sistema que no nos nutre ni nos respeta, del ritmo que nos “obliga” a llevar y de las creencias que nos inculca desde pequeñas.
Mi cuerpo no es débil ni flojo porque no pueda con todo, tiene unas necesidades claras para gestar este bebé, no es mi cuerpo el que está equivocado por demandar lo que necesita, es el entorno (artificial) que lo acompaña el que no está a la altura…  No voy a desconfiar de él ni a dudar de su capacidad de gestar, parir y criar a mis hijxs, y decido seguir su sabio consejo para ponerme a favor del proceso de crear un bebé, que él sí sabe cómo hacer y que mi mente y, queda claro, que el sistema no saben.

El error, lo que funciona mal es el sistema socioeconómico que nos exige renunciar a vivir con dignidad, y nos obliga a sobrevivir con una salud mediocre, una felicidad dependiente y una plenitud inexistente. Un sistema que te exige que renuncies a la conexión con tu cuerpo y las señales que te indican qué necesita para estar bien, en plena forma, rebosante de salud, y así andamos, yendo a trabajar con síntomas, encargándonos de todo con cansancio acumulado, tirando de un carro que no sabemos ni a donde va, y lo peor sintiéndonos culpables sino llegamos y dudando de la capacidad de nuestro cuerpo para vivir plenamente o para gestar y parir por que se pone enfermo o se contractura o te muestra con señales de dolor qué algo no funciona.

No! No les voy a enseñar a mis hijos a renunciar a lo que son, sienten y necesitan en cada momento y en cada etapa de su vida en pro de un sistema economico que nos denigra como seres. No con mi ejemplo!
Mi necesidad es clara, estoy creando un bebé en mi vientre. De dos células he transformado y transformo energia,  creo células nuevas que se convertiran en organos y tejidos que formaran un bebé sano y lleno de vida, y eso no es poca cosa, aunque el sistema patriarcal lo menosprecie.
Además tengo tres hijos, que también tienen necesidades, y además soy autónoma y trabajo en algo que requiere energía y dedicación, amor y acompañamiento. Os habéis fijado que sólo te dan la baja, a quien tiene el privilegio de acceder a ella, si estás enferma o tienes síntomas físicos, es decir dolencias, que te impiden trabajar estando embarazada, por que no miran lo que el cuepro de una mujer embarazada necesita y se ponen a favor del proceso de gestación y dejan de esperar a que se ponga enferma para que pare y se cuide nutriendo así la imagen social y el cliché de que una embarazada es sinónimo  de enferma y débil.

Decido escuchar el cuerpo y sus señales, decido soltar la culpa y el complejo de debilidad. Porque eso no es nuestro eso es el resultado de la violencia que el sistema patriarcal ejerce sobre las mujeres. Si no obecedes o pasas por el aro, eres el sexo debil, eres culpable por no poder con todo, gestar no es para tanto, y como parir no sabes ya lo hago yo por ti…

El sietema está podrido, lo sabemos, es machista, lo sabemos, y es importante que dejemos de alimentarlo con nuestra manera de hacer, con el dichoso sentimiento de culpa, de la desconfianza interna que sentimos tantas veces y sobretodo con las decisiones que tomamos. Y sé que no es fácil… para mi  parar el trabajo no es fácil, dejar de ganar dinero no es fácil, delegar no es fácil, soltar no es fácil… pero por que no nos lo ponen fácil, por que el sistema está creado de tal manera que no te sea fácil y no lo hagas.

Será qüestión de que entre todas empecemos a organizarnos y a hacernos las cosas fáciles!!!

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En lo pequeño descubrimos lo grande

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Siempre digo que en las pequeñas decisiones diarias están las grandes hazañas. Las grandes decisiones normalmente vienen de la mente, es en el dia a dia, en lo cotidiano, en lo cercano donde se pueden transformar las cosas de verdad, en cada minidecisión.
Estos dias, gracias al reto de 21 dias, en contacto con mujeres que andan el camino de amarse, amarse sin más, veo detalles que m’enamoran, detalles que sé son el motor de cambio, que pasan desapercibidos por que no son grandes decisiones, cambios de rumbo o timonazos… senzillos cambios, que hacen que la transformación sea posible.
Una mujer que decide ante una exigencia en el trabajo de “rápido hazme esto en un segundo, dice no! voy al baño primero, luego con calma te lo hago”. Se prioriza, prioriza su necesidad físca, cuántas de nosotras nos aguantamos el pipi haciendo y haciendo…
Una mamá que decide un día, que ella lo tiene libre y su hijo quiere estar con ella, quedarse con él y no lo lleva al cole… contra la idea de adaptación progresiva, contra la idea del qué diran, etc. Prioriza su sentir, el placer de estar con su hijo, en calma. Su hijo va con más ganas al dia siguiente.
Una mujer que decide levantar-se en el turno de las 6 (en vez del de las 6’30h) para sentir el silencio de su casa cuando acaba la práctica… tomar su infu en el silencio, consigo misma.
Una mamá que decide no dormir en casa de su madre porque el espacio no es el adecuado y prioriza la práctica de yoga a la ayuda logística y se da cuenta que no necesita esa ayuda logística, se da cuenta que lo que le pide a su madre no es que cuide a sus hijos sino a ella, y eso tenía un precio emocional, que no veía, muy alto. La decisión prñactica le lleva a un cambio de mirada profundo de la relación con su madre.
Priorizarse empieza en los pequeños detalles, en las pequeñas decisiones, que generan cambios, los grandes cambios esos que tanto pensamos, esperamos y no hacemos, o que no vemos porque no dejamos espacio… Porque la fuerza y la energía para mover lo grande nace del contacto con lo pequeño, de lo que pasa desapercibido, de lo silenciado: el cuidado en los detalles de nosotras mismas. Pongamos la mirada en estos pequeños detalles y sentiremos la fuerza para transformar a lo grande lo que no nos sienta bien.
Gracias a las 22 mujeres que hecen el reto, por la tribu que han creado y el amor, por los detalles que hacen que éste, mi trabajo, sea increiblemente maravilloso.

La imagen es de una mujer del reto que hizo su práctica en la naturaleza cuando estaba de finde con su furgo. (Porque las excusas son siempre de la mente, el corazón no pone excusas a cuidarse)

Embarazada y madre en tiempos de conflicto

Para todas las embarazadas y madres:

Somos los úteros que contienen y nutren la nueva  generación, lo que sentimos, irradiamos y el ambiente que creamos (interno y externo) es el ambiente en que se creará y crecerá esta nueva generación.

Los momentos que vivimos son duros y despiertan muchas emociones, removidas y miedo. Está en nuestras manos gestionar y transformar estas emociones para que esta generación no crezca en un ambiente de odio ni miedo, sino que de desarrollen y vivan entre células llenas de amor y paz.

No se trata de evadir estas emociones, no se trata de reprimirlas ni hacer ver que no están. Se trata de canalizarlas, de aprender a gestionarlas y liberarlas. Las mujeres tenemos este poder: el de la creación y el de la transformación de la energía (lo hacemos en nuestros vientres) utilizémoslo a favor de nuestros hijos y de un futuro mejor.

Cómo lo podemos hacer a nivel práctico?

Bajar al cuerpo

Si se te despierta RABIA, baila al son de los tambores y repica los pies contra la tierra, suda y libera…
Si sientes TRISTEZA pinta, crea, canta, cose… Canaliza la profundidad de la tristeza en creación. Y llora! Sin complejos.
Si sientes MIEDO medita, silencia la mente, siente la vida pasar por tu cuerpo. Haz respiraciones conscientes durante 10 minutos. Y que tu atención esté en el vientre inflándose y desinflándose.

Protégete en la medida de lo posible, evitando información que te cree mala sangre, evita  la violencia y entornos violentos, de acción y de palabra, mide el tiempo que dedicas a este tema.

Y sal a la naturaleza, respira el aire del bosque, toca la tierra y el mar, toma la Luna y el Sol… la vida está en la naturaleza y en tu cuerpo y la confianza en la vida nace cuando estás conectada a ella.

Y no digo de no actuar… claro! Pero desde el corazón, desde la verdadera energía femenina, aportando desde nuestro PODER,  el de la transformación y la cración de un mundo mejor. Sumando ideas, organizando ( que de eso sabemos mucho)creando espacios de encuentro y apoyo, haciendo tribu y red… y en las manifestaciones siempre que nos sintamos seguras.

La siguiente generación está en nuestras manos, pongamos los medios para crear un espacio de libertad: poliítico, social y sobretodo interior.

los segundos, terceros o cuartos…

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Cuando nos quedamos embarazadas del segundo (o el tercero o cuarto), aunque sea buscado y deseado, muchas veces, nos invade una pequeña culpa… por el otro o la otra hija. De repente, sentimos que se nos divide el corazón. Nuestro nuevo estado prevalece delante de él o ella?  Toda la presencia, mirada, atención que le dimos al primero cuando estaba en nuestro vientre vamos a poder dárselo al segundo? y si lo hacemos… dejaremos de atender, mirar y amar al primero con la misma intensidad?

He sentido esa culpa en todos mis embarazos. Esa sensación de tener que elegir… o de dividirme a ratos, hacer turnos de necesidades, ignorar necesidades del cuerpo en pro del otro, por que… “pobercito”… Atender desde la culpa, lactar desde la culpa, desatender de repente por que el cuerpo no da más. Siempre sumergida en la dualidad: o ellos, mis hijos ya nacidos, o mi estado: el ser que habita mi vientre y yo. Sus necesidades o las mías.

Nunca sentía el derecho a priorizar el embarazo y sus necesidades, como lo hice con mi primer hijo. Siempre sentía que tenía que llegar a todo, a todos, sí o sí, a costa de mi, claro, desde la mente, la programación, la planificación, desde la dualidad de o yo o el resto. El resto siempre iba delante.

Hasta ahora.

Un día me llega la imagen de un bebé recién nacido y me despierta ese instinto ignorado por la mente y la culpa. Recuerdo la fragilidad y la fuerza de cada uno de mis hijos al nacer, cómo agarran con fuerza el pezón y cómo su piel es tersa, rosada, frágil. Ese momento en que todo está por hacer y todo es posible. Que tus brazos son su seguridad y tu piel y tu olor su hogar, ese momento en que mirarlo es lo único que te apetece. Cuando sientes que depende de ti y eso no es una carga, sinó un placer, tan pequeñito, tan lleno de vida. Ese momento en que se lo das todo sin nada a cambio, ese momento en que comprendes qué es la entrega. Ese momento en que él es tu prioridad en la vida.

Ha vuelto ese instinto olvidado, sentir el embarazo en plenitud y sentir la presencia de mi vientre latir en todas mis células. Ha despertado la fuerza de la importancia del momento que vivo. Reconocer el nuevo ser que se forma en mi interior con mi energía, mis pensamientos, mi presencia… Ese ser frágil y fuerte a la vez, que se convertirá en personita y que llegará aquí a través de mi.

Y comprendo que estar embarazada no es una cosa más que te pasa en tu dia, además de la reunión de trabajo, de la comida que tienes que preparar, de la conversación pendiente con tu pareja, ni la adaptación de tu hijo, no es una cosa más, es una estado en el que estás. No es algo externo, que viene y se va,  que se cuida a ratos, o se atiende cuando se puede… Estás en el estado de creación de un ser. Y todo es diferente.

Una embarazada no es una enferma, ni una lisiada, pero tampoco es una mujer en el que el ciclo normal reine su día a día. Tu ciclo se para, abres un espacio de nueve meses en que no estàs como siempre, estàs gestando!.

Bajo el emblema de que no somos enfermas seguimos trabajando al mismo ritmo, dando hacia fuera de la misma manera, atendiendo lo de siempre pero sin estar como siempre. Bajo la bandera “feminista” de que no pasa nada, sólo estás embarazada… seguimos al mismo ritmo ignorando las señales del cuerpo, aparentando seguir cómo siempre con la única diferencia que tienes una barriga redonda y llena, y  sentimos la culpa de querer parar pero no tener un buen motivo para hacerlo… Si encima tienes más hijos… apaga y vámonos.

Esta vez lo siento diferente, quizás por que siento que esta vez sí será el último, quizás por que la edad y experiencia de tres algo enseña, quizás porque el yoga ordena mis prioridades acallando las de la mente…

Este estado lo llena todo y es eje de mis días, ahora sí. Y sí, también tengo tres hijos más que atender pero quién dice que no los podemos atender desde este estado? Respetándonos y atendiéndolos en la misma medida y a la vez? A otro ritmo, de otra manera, cambiando dinámicas, apoyándonos en la tribu, en la comunidad, soltando la expectativa, bajando la exigencia, de ellos y la nuestra… Por qué sentimos siempre que o ellos o nostras? por que no puede ser todo?

Quizás es que tenemos demasiado inculcado que si te atiendes desatiendes lo de fuera, que si te priorizas eres egoista, que si te cuidas descuidas a todo lo demás, que si has decidido quedarte embarazada apechugas… y sinó lo has decidido haberlo cuidado.

En muchos momentos ya he sentido la necesidad de cuidarme para cuidar, de atender mis necesidades para realmente entregarme a las de mis hijos… pero estando embarazada sigue resurgiendo la idea de “o ellos o yo”, la culpa de volver a abandonarlos en pro de otro bebé que necesita más, que requiere de más presencia y cuidado. Así que el embarazo tiende a ser un esfuerzo por atender lo que crees que después, una vez nacido, no podrás. Pero no nos engañemos cuando nazca estaremos en el mismo lugar de culpa y seguiremos atendiendo y desatendiendo a partes iguales por que no integramos la idea de que todo es posible, que todo a la vez es posible de otra manera, soltando muchas cosas y pidiendo ayuda, claro!
Y sobretodo: confiando! En que los otros hijos tienen las herrmientas para afrontar el cambio, para integrarlo, para acoger tu estado, tu manera nueva de estar… Les dimos lo que necesitaban en su momento, el amor, la presencia y los cuidados que crearon la base de una buena autoestima, un vínculo irrompible, elástico y adaptable a los momentos de la vida. Y me entrego a que sigan enseñándome en este nuevo estado, a darles la oportunidad de crecer de este nuevo reto.

Vuelvo a conectar con la magia de la creación, con el poder de la creación, veo mis ojos brillar de esa manera especial, me siento llena sin hacer nada y con el impulso de cuidarme, de escucharme, de sentir cada fase del embarazo con presencia, dedicándole la energía que requiere… Y sí, le he pedido a mi pareja que sostenga él un poquito más la casa y los niños para poder centrarme en el embarazo, y él va a tener que reorganizar sus cosas, claro, pero por qué no? Él también participa, a su manera, de este embarazo, con su energía y con sus habilidades.

Un bebé vive 9 meses en el vientre, los nueves meses más importantes de su vida, una sola vez, no repetirá la experiencia… y no se merece ser el centro? Y yo también siento eso como mi necesidad, de hecho, la naturaleza así lo prevee, y las señales del cuerpo son claras cuando no escuchamos esa necesidad.

Ahora vivo a otro ritmo, uno que acoge todo, que me permite estar más cerca del cuerpo que de lo socialmente bienvisto, aun así hasta ahora no me he dado cuenta que sutilmente estaba en la dualidad, otra vez, o ellos o yo. Pero ya voy entendiendo que cuando te priorizas… no significa no hacer nada, no trabajar o no estar con ellos… significa hacerlo desde el lugar en el que estoy, sin pretender ser o estar diferente, escuchando mis ritmos y mis verdaderas necesidades de recogimento y apertura, de movimiento y descanso, integrando a mis hijos y el trabajo en mi nueva manera de hacer y estar, y no al revés, descubriendo nuevas maneras de hacer las cosas, y permitiendo que me sorprenda el resultado en vez de controlarlo.

Ahora priorizo este estado por encima de TODO! Sin culpa, sin remordimiento, sin miedo.

 

Todo está en mi

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En los momentos de más crisis con los niños, cuando más desbordada me siento por la logística, cuando más me cuesta encajar sus cambios y sus nuevas maneras, cuando siento que estan en desequilibrio… donde pongo más mirada es en mi.

Y todo lo que les pido a ellos (pareja incluida) me lo pido a mi misma. Ahora ya sin excusas de no hay tiempo, ni medios.

Es urgente que las madres (y padres) nos pongamos manos a la obra en responsabilizarnos de todo lo que nos pasa, de lo poco que nos cuidamos y de lo mucho que evadimos, para no traspasar nuestras neuras a nuestr@s hij@s.

Todo lo que ves en tu entorno es parte de ti: ama lo que rechazas y reconoce lo que admiras… en ti.
Siempre desde el amor y sin culpa!!!