Habituándome a la Plenitud

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Es fácil caer en la insatisfacción constante o en posponer la felicidad a cuando tenga, cuando pueda hacer, cuando sea así o asá… Y sabemos que al final ésta nunca llega…
Observo con la facilidad que me sucede, por ejemplo, cuando no hago el paseo matutino me enfado y pienso yo estaría mejor si lo hiciera aunque fuera con los niños, un ratito corto… Cuando lo hago con los niños pienso yo estaría mejor si lo hiciera sola, sin distracciones y siguiendo mi ritmo, cuando lo hago sola pienso yo estaría mejor cuando si lo hiciese sin Riu porque me pesa mucho y no puedo ir tan lejos como querría y estoy pendiente que se duerma… Cuando lo hago sin Riu pienso yo estaría mejor si el camino fuera más plano porque podría hacer meditación andando… Y así en bucle…
Siempre con excusas para no sentir la plenitud del momento…
Y porque? Por que no estamos acostumbradas a sentir la plenitud y nos hemos habituado a sentir la insatisfacción y nuestra mente y nuestro cuerpo, tan obedientes a los hábitos, nos ayudan a perpeturala con pensamientos y sensaciones que la alimentan.
Pero yo digo Basta! Y en cuanto siento y pienso que la situación podría ser mejor si… Me acuerdo de Lluís y me digo: todo está bien, todo es perfecto! Y no desde la resignación… Busco en mi memoria la sensación de Plenitud, que todos guardamos por que, al menos una vez, lo hemos vivido, y me digo de verdad, con el corazón, esto es PERFECTO.
Aunque mi mente insista… Me lo repito tantas veces como sea necesario.
Sé mucho de sabotear los momento maravillosos en pro de momentos mejores y ahora que se avecinan curvas por que jordi empieza a trabajar en un proyecto intenso he decidido habituar a ami mente y cuerpo a la plenitud y soltar la insatisfacción.

10 años de ti

10 años juntos! 10 años de aquella noche tu y yo. Yo respirando, permitiendo, fluyendo… Tu abriéndote camino, hacia la luz y hacia mis brazos… Ahora a punto para recibir a tu hermano/a como hice contigo hace 10 años la memoria del cuerpo se revela… y siento más vívida que nunca la sensación de unión, de fusión, de entrega, de placer, de respeto, de admiración por lo que la naturaleza es capaz. Y ya tienes 10 y siento la alegría de no haberme perdido nada de ti, de haberte visto traspasar etapas y momentos, de haberte visto crecer dia a dia y sigo admirando como creces, en tu camino, descubriéndonos todavía quien eres y como te revelas a la vida. ❤️
Gracias, una vez más, por escogernos!

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Creciendo entre sueños

Te sigues durmiendo a mi lado, cerquita, en contacto, pausando tu respiración minuto a minuto… Desde que naciste hemos compartido este espacio y este momento de entrada al mundo de tus sueños.
Y ahora más que nunca te enganchas a mi, me abrazas con fuerza y con todo tu cuerpo. Me pides con más intensidad que sea yo quien te acompañe en este cruce, en este cerrar de ojos.
Sabes que pronto va a pasar algo, que algo cambiará y tu coges fuerzas, te llenas de amor y contacto de mi para transitar la nueva etapa que se avecina.
Y con amor y sin culpa te lleno de mirada, de presencia y te acompaño, sé que estás preparado, que cuando llegue el momento sabrás qué hacer y cómo, que crecerás en esta nueva etapa y cruzarás el rio a través de las piedras que tu elijas y al ritmo que tu elijas, y siempre que quieras o necesites tendré mi mano dispuesta para que te agarres, te apoyes y te sostengas en tu caminar.

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En lo pequeño descubrimos lo grande

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Siempre digo que en las pequeñas decisiones diarias están las grandes hazañas. Las grandes decisiones normalmente vienen de la mente, es en el dia a dia, en lo cotidiano, en lo cercano donde se pueden transformar las cosas de verdad, en cada minidecisión.
Estos dias, gracias al reto de 21 dias, en contacto con mujeres que andan el camino de amarse, amarse sin más, veo detalles que m’enamoran, detalles que sé son el motor de cambio, que pasan desapercibidos por que no son grandes decisiones, cambios de rumbo o timonazos… senzillos cambios, que hacen que la transformación sea posible.
Una mujer que decide ante una exigencia en el trabajo de “rápido hazme esto en un segundo, dice no! voy al baño primero, luego con calma te lo hago”. Se prioriza, prioriza su necesidad físca, cuántas de nosotras nos aguantamos el pipi haciendo y haciendo…
Una mamá que decide un día, que ella lo tiene libre y su hijo quiere estar con ella, quedarse con él y no lo lleva al cole… contra la idea de adaptación progresiva, contra la idea del qué diran, etc. Prioriza su sentir, el placer de estar con su hijo, en calma. Su hijo va con más ganas al dia siguiente.
Una mujer que decide levantar-se en el turno de las 6 (en vez del de las 6’30h) para sentir el silencio de su casa cuando acaba la práctica… tomar su infu en el silencio, consigo misma.
Una mamá que decide no dormir en casa de su madre porque el espacio no es el adecuado y prioriza la práctica de yoga a la ayuda logística y se da cuenta que no necesita esa ayuda logística, se da cuenta que lo que le pide a su madre no es que cuide a sus hijos sino a ella, y eso tenía un precio emocional, que no veía, muy alto. La decisión prñactica le lleva a un cambio de mirada profundo de la relación con su madre.
Priorizarse empieza en los pequeños detalles, en las pequeñas decisiones, que generan cambios, los grandes cambios esos que tanto pensamos, esperamos y no hacemos, o que no vemos porque no dejamos espacio… Porque la fuerza y la energía para mover lo grande nace del contacto con lo pequeño, de lo que pasa desapercibido, de lo silenciado: el cuidado en los detalles de nosotras mismas. Pongamos la mirada en estos pequeños detalles y sentiremos la fuerza para transformar a lo grande lo que no nos sienta bien.
Gracias a las 22 mujeres que hecen el reto, por la tribu que han creado y el amor, por los detalles que hacen que éste, mi trabajo, sea increiblemente maravilloso.

La imagen es de una mujer del reto que hizo su práctica en la naturaleza cuando estaba de finde con su furgo. (Porque las excusas son siempre de la mente, el corazón no pone excusas a cuidarse)

Embarazada y madre en tiempos de conflicto

Para todas las embarazadas y madres:

Somos los úteros que contienen y nutren la nueva  generación, lo que sentimos, irradiamos y el ambiente que creamos (interno y externo) es el ambiente en que se creará y crecerá esta nueva generación.

Los momentos que vivimos son duros y despiertan muchas emociones, removidas y miedo. Está en nuestras manos gestionar y transformar estas emociones para que esta generación no crezca en un ambiente de odio ni miedo, sino que de desarrollen y vivan entre células llenas de amor y paz.

No se trata de evadir estas emociones, no se trata de reprimirlas ni hacer ver que no están. Se trata de canalizarlas, de aprender a gestionarlas y liberarlas. Las mujeres tenemos este poder: el de la creación y el de la transformación de la energía (lo hacemos en nuestros vientres) utilizémoslo a favor de nuestros hijos y de un futuro mejor.

Cómo lo podemos hacer a nivel práctico?

Bajar al cuerpo

Si se te despierta RABIA, baila al son de los tambores y repica los pies contra la tierra, suda y libera…
Si sientes TRISTEZA pinta, crea, canta, cose… Canaliza la profundidad de la tristeza en creación. Y llora! Sin complejos.
Si sientes MIEDO medita, silencia la mente, siente la vida pasar por tu cuerpo. Haz respiraciones conscientes durante 10 minutos. Y que tu atención esté en el vientre inflándose y desinflándose.

Protégete en la medida de lo posible, evitando información que te cree mala sangre, evita  la violencia y entornos violentos, de acción y de palabra, mide el tiempo que dedicas a este tema.

Y sal a la naturaleza, respira el aire del bosque, toca la tierra y el mar, toma la Luna y el Sol… la vida está en la naturaleza y en tu cuerpo y la confianza en la vida nace cuando estás conectada a ella.

Y no digo de no actuar… claro! Pero desde el corazón, desde la verdadera energía femenina, aportando desde nuestro PODER,  el de la transformación y la cración de un mundo mejor. Sumando ideas, organizando ( que de eso sabemos mucho)creando espacios de encuentro y apoyo, haciendo tribu y red… y en las manifestaciones siempre que nos sintamos seguras.

La siguiente generación está en nuestras manos, pongamos los medios para crear un espacio de libertad: poliítico, social y sobretodo interior.

Todo está en mi

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En los momentos de más crisis con los niños, cuando más desbordada me siento por la logística, cuando más me cuesta encajar sus cambios y sus nuevas maneras, cuando siento que estan en desequilibrio… donde pongo más mirada es en mi.

Y todo lo que les pido a ellos (pareja incluida) me lo pido a mi misma. Ahora ya sin excusas de no hay tiempo, ni medios.

Es urgente que las madres (y padres) nos pongamos manos a la obra en responsabilizarnos de todo lo que nos pasa, de lo poco que nos cuidamos y de lo mucho que evadimos, para no traspasar nuestras neuras a nuestr@s hij@s.

Todo lo que ves en tu entorno es parte de ti: ama lo que rechazas y reconoce lo que admiras… en ti.
Siempre desde el amor y sin culpa!!!

Porqué no quiero estar con mis hijos?

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El otro día una mamá después de una charla taller me decía… “cuando preguntaste qué es para ti cuidarte, qué haces para cuidarte, y cargar energía ?… la mayoría, lo primero que pensamos fue en dejar a los niños y hacer algo para nosotras, solas. Huir de la cotidianidad, del quehacer diario. Pero tu dices que estar con tus hijos te carga de energía… que cuando piensas en cuidarte, entre otras cosas, es estar con ellos haciendo cosas o simplemente estando. Por que no nos pasa eso a nosotras?”

Cuando mis dos primeros hijos eran pequeños no podía estar sola con ellos, me desbordaba o me aburría, o me agobiaba, sólo hacía y hacía, lavadoras, cenas, limpiaba, ordenaba… tenia aversión a estar sola con ellos, acompañándoles. Me buscaba planes, íbamos al parque, a comprar… hacer y más hacer, por no estar ni ser.

En secreto sentía que no quería estar con ellos. Quería que pasaran las horas, las tardes, los días… los años… pensaba, “bueno cuando crezcan ya jugaran solos, o seran más independientes… será más fácil” esperaba y esperaba que llegara su padre, que me tocara mi momento, sin ellos.

Mucho tiempo guardé la culpa de sentir no poder sostenerlos, no querer sostenerlos, en definitiva no querer estar con ellos.
Cuando Jordi empezó a viajar no me quedaba otra que ESTAR todo el día con ellos, no iban al cole, acabábamos de mudarnos, no conocía a nadie…

El doloroso secreto seguía encerrado, entre barrotes de culpa y olor a sacrificio.

Conocí el Yoga por estar embarazada de Auró, y me permitió probar el estar cada día conmigo. En el momento de la meditación no soportaba estar conmigo misma. Me dolía todo, me picaba todo, me molestaba la postura, los pensamientos, los ruidos,… desistía rápido.
Me fui dando cuenta que estar con ellos, acompañándolos sin juicio, sin dirigir, sin expectativa, se parecía mucho a la sensación que tenía al meditar.

Comprendí una tarde de conflictos con mis hijos una cosa: en realidad, con quien no quería estar era conmigo misma, no con ellos.

Estar con los niños, en silencio, acompañando, sin dirigir, escuchando verdaderamente, sin proponer, sin expectativas ni juicios significa parar, parar la máquina mental, significa aterrizar EN EL PRESENTE, al presente que ellos viven, al absoluto, ese que permite ver como estás y te chiva qué necesitas verdaderamente, que muestra tu realidad emocional no atendida, no mirada.
Y eso es tan insoportable tantas veces, es tan doloroso, que preferimos seguir haciendo, seguir planeando, seguir en la mente pensante, esperando que llegue tu momento, sin ellos, a solas, para evadirte, no para cuidarte, esperando que lleguen esos momentos de desconexión de ellos y de ti.

Cuando pude tomar conciencia de cuanto me incomodaba estar conmigo, sola, pude soltar la culpa de mala madre que encerraba el dolor de no sentirme, no escucharme, no atenderme. Y empecé a escucharme, empecé a sentirme, a vivir más presente en mi, en la vida, en mis necesidades auténticas… poco a poco, sientes, sencillamente te sientes. Te permites estar  donde estás, te escuchas aunque no sea lo que la mente quiera oir, y empiezas a actuar. Y poco a poco te empieza a gustar estar contigomisma, te empiezas a amar.

Empecé a disfrutar de estar con ellos, a disfrutar de verdad. Ya no me resulta doloroso, ni incómodo, es más, siento el placer de volver a la tierra, al cuerpo, al ritmo natural. Como quién va a la naturaleza para desconectar, y siente calma, siente más el cuerpo y se siente más viva. A mi me pasa con ellos, ellos me muestran el ritmo de la naturaleza, el auténtico, el presente amoroso, el placer de sentir el cuerpo, el silencio que te reconforta. Ese espacio donde no hay tiempo, ese espacio donde Ser, sencillamente Ser quien eres.

Así que a esa mamá y a todas, estar con nuestros hijos nos carga de energía siempre! si nos permitimos ser y estar presentes, si dejamos la mente en reposo, si nos colocamos en el cuerpo y respiramos con el corazón abierto. Ellos son los maestros de cómo hacerlo, de cómo ser, sin juicio ni objetivo, sin miedo ni culpa.  Ellos son los que nos acomapñan a nostras, a sentirnos plenas otra vez, plenas de amor, plenas de nosotras mismas, como ellos lo estan cada día.